¿Cuáles son los diferentes cristales del automóvil?

MundoLuna.es

6 mayo 2021

Cuando vemos un coche, difícilmente nos lo podemos imaginar sin cristales. Tanto delante, como detrás como en los laterales. No obstante, hay que recordar que no todos los cristales de nuestro coche son iguales. Al contrario, al tener diferentes funciones, son de diferente tipo o su diseño se adapta a necesidades concretas. Por tanto, en este artículo vamos a repasar los diferentes cristales que encontramos en el sector de la automoción.

Para empezar, es preciso recordar la diferencia entre cristales templados y laminados. Los cristales templados son procesados por tratamientos – térmicos o químicos – para aumentar su resistencia. En cambio, los laminados no son solo cristal, sino que están pegados a una lámina. De esta manera, en caso de fractura, los pedazos no salen despedidos – o hacia el habitáculo – sino que quedan ‘atrapados’ en la lámina. Un cristal templado y uno laminado tiene diferentes utilidades y ambos se pueden encontrar en coches convencionales.

A todos estos cristales que vamos a añadir es preciso hacer referencia a los espejos retrovisores, tanto el central en el interior como los situados a cada lado del vehículo. Aunque se les llame espejos, en el caso del interior ya suele ser una lámina de plástico en vez de cristal. Como veremos más adelante, incluso se utilizan cámaras panorámicas en vehículos modernos. Es decir, una cámara situada en el parachoques trasero cuya imagen se emite en tiempo real a través del retrovisor.

Parabrisas

Es quizás el más notorio, grande e importante de todos los cristales que tenemos en nuestros coches. El parabrisas cumple una gran variedad de funciones de seguridad, de hecho cada vez más en la actualidad. De entrada, no solo nos protege de elementos externos (como suciedad, agua de lluvia, etc.) sino que es un elemento estructural vital. En caso de vuelco, es el parabrisas el que sostiene el techo para que no se hunda hacia el habitáculo. Se trata de un cristal laminado, por lo que en caso de impacto o cualquier situación que rompa el cristal, los pedazos afilados no saltarán hacia los ocupantes del vehículo. Si es preciso escapar del vehículo a través del parabrisas, se podrá desprender la lámina de manera segura.

En la actualidad los parabrisas cumplen más funciones debido a la incorporación de sistemas ADAS en los coches actuales. Los sistemas de ayuda a la conducción, que suponen los primeros pasos de cara a la conducción autónoma, se instalan en el propio parabrisas. Hablamos de sensores, cámaras frontales y demás elementos que recopilan información sobre la vía. En caso de accidente que dañe el parabrisas y se requiera reparar o sustituir el parabrisas, será necesario recalibrar los sistemas ADAS. Esto se hace de manera que se aseguren las especificaciones de fábrica de los sistemas de seguridad. Si no, podrían realizar mediciones incorrectas que lleven a situaciones muy peligrosas en carretera.

Luneta

En el lado opuesto al parabrisas encontramos la luneta, también conocido como luna o cristal trasero. También supone un elemento importante en la estructura del coche. De hecho, en los últimos diez años la importancia de los cristales en la estructura de los diseños de vehículos no ha parado de crecer. Al igual que el parabrisas, la luneta también es un cristal laminado por razones similares.

Su función es más bien práctica, puesto que a través de él podemos ver lo que ocurre a nuestras espaldas. También es a donde apunta el retrovisor central situado en el centro del coche. Ahora bien, esto puede cambiar en el futuro y ya se ve en algunos vehículos, como las furgonetas de reparto modernas. Es posible no llevar cristal trasero y que lo que se vea a través del retrovisor central sea la imagen de una cámara situada en la parte posterior del vehículo.

Vidrios laterales

Dentro de los cristales laterales encontramos en primer lugar, como es obvio, los de las puertas. Tanto los de las puertas delanteras como las de las traseras tienen las mismas funciones. De hecho, en algunos diseños son una continuación de los mismos, separados por el pilar B. Incluso hay coches que no llevan este pilar – los llamados hardtops – y los cristales están situados a continuación uno de otro. Al contrario que el parabrisas y la luneta, estos cristales son templados. Esto es así para que, en caso de accidente, los pasajeros puedan romperlo y salir del interior del habitáculo con mayor facilidad.

Por otro lado, tenemos lo que se conoce como vidrios cortavientos o aletas. Puede ser tanto fijo como móvil, situándose en la parte delantera del vehículo, en la esquina de las puertas o junto al parabrisas. Puede servir, en algunos casos, para modificar la resistencia aerodinámica del vehículo, pero sobre todo su mayor utilidad es mejorar la iluminación. También es posible que reduzcan el punto ciego, siendo útil en algunas maniobras a la hora de conducir.

También existe el llamado vidrio fijo trasero o vidrio custodia. En algunos diseños de vehículos el cristal trasero está compuesto por un cristal móvil y una parte fija, siendo esta la llamada custodia. Se aloja en la parte trasera, separando el vidrio lateral trasero del pilar C y de la zaga del vehículo. Es común que en las autoescuelas se utilice el vidrio custodia como referencia para los estacionamientos en paralelo.

Vidrios en el techo

Para acabar, tenemos los cristales que se sitúan en el techo de los vehículos. Este tipo de cristales los hemos visto en la automoción ya desde la década de los setenta. Hoy día se pueden ver en toda clase de coches, desde el segmento Premium a familiares para el día a día. Aunque sean muy parecidos y las marcas utilicen diferentes términos indistintamente, se distinguen dos tipos.

El primero de ellos es el techo solar, conocido también como quemacocos. Pero ojo, como ya indicamos en un artículo de MundoLuna, no son lo mismo. El techo solar suele ser opaco, viéndose como un panel metálico del color de la carrocería. Se puede inclinar o desmontar, de manera que revela un cristal por el que entra la luz solar al habitáculo desde arriba. El quemacocos, en cambio, es un panel de cristal transparente tintado fijo. Pueden ser también techos corredizos.

Por otro lado, el techo panorámico ofrece las mismas ventajas que el techo solar. Suele ser retráctil para controlar la cantidad de luz que entra al interior del coche. Al mismo tiempo ofrece una visión superior del entorno que rodea al vehículo, dando mayor sensación de amplitud. Eso sí, un techo panorámico es más pesado que uno habitual, además de que estará menos protegido del calor o del frío.

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